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Félix Juan Bordes. Exposición Individual. Del 24 de abril al 26 de mayo 2012. Marcel Griaule reveló al mundo occidental los secretos en clave mitológica que atesoraba la tribu Dogon, que habita aislada en el escudo rocoso de Bandiagara conforme a sus ritos y creencias ancestrales y con arreglo a un sistema cósmico global propio.
A través de la personal mirada el artista sólo pretende un acercamiento lateral y superficial que se aproxime desde fuera a la representación del mundo de los Dogon, justificada desde el deseo de ir al encuentro de otras maneras de estar en el mundo, entre otras mentalidades, buscando razones paralelas en el sistema de vida de otras civilizaciones sincrónicas aunque al margen de las preocupaciones globales.
Asumiendo que en determinados niveles espirituales es un dictado elemental la prudencia primigenia, Félix J. Bordes con la serie Sensaciones animistas y esencias africanas merodea de manera superficial y ambigua sobre la esencia animista, interesado no tanto en la carga de artisticidad de sus objetos o pensamientos como en su magia.
Esta agrupación étnica vive estrechamente en contacto con las fuerzas de la naturaleza relacionándose con ellas, buscando siempre el acrecentamiento de la energía vital, el Nyama, fuerza que se encuentra en el interior de todas las cosas.
La motivación del artista se centra en la búsqueda de otra interpretación figurativa de todo ese conjunto formal cargado de poderes desconocidos y obsesiones violentas. La reflexión sobre el sentido litúrgico y la sacralidad que flota en esos ámbitos donde se acumula en un opresivo ambiente silencioso ese fantástico mundo esencial, constituye en esta respuesta plástica la fuente inspiradora.
Los ritos, aparentemente incomprensibles, pero enlazados con una coherente y trabada corporeidad. La lengua secreta, hecha de enigmas, de despropósitos, de retruécanos, de fonemas en cascada y de símbolos entrelazados, son una fuente inagotable de multitud de estímulos formales y visiones laterales, surreal y misteriosa.
El conjunto de la obra pictórica intenta quedarse en un umbral respetuoso, evitando las alusiones directas y penetrando sólo lo suficiente para posibilitar, una obra entremezclada con las propias e individuales obsesiones y preferencias formales, a la vez que se apropia de una paleta cromática bien patente y visible en la realidad africana, consecuencia directa de su mimetización con los materiales del lugar, los colores amarillos, blancos, sienas y ocres de los minerales pulverizados y el color rojo de la sangre de los sacrificios de los animales, las texturas del grano y las faldas de fibra...
La sociedad de las máscaras es el mundo entero, - Unculunculu irritado, el viejísimo, el prexistente. - Dos cabezas opuestas en la gemelidad ... son títulos asignados a la obra plástica alusivos a las esencias animistas y a sus ritos cotidianos y se transcriben a la fonética de la lengua mandinga, y mambara etnias de la que descienden los dogones, lengua nunca escrita, que bien merece aquí una evocación junto al uso lateral de sus materiales característicos: las fibras, los caracoles, las conchas, fragmentos de cántaros rotos, plumas de ave, huesos…
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