MEMORIAS DEL SIGLO XX Imprimir E-mail
Lunes, 21 de Marzo de 2011 20:17

JOSE MARIA DE LA RUBIA TEJEDA

Exposición individual 22 de marzo al 16 abril.


Es difícil catalogar a Jose María de la Rubia pues en su trayectoria genera continuamente diferentes maneras de crear. En sus últimos trabajos se sitúa en la frontera entre el arte y la divulgación, donde transgrede los materiales para otorgarles nuevas posibilidades.

 Y nos sorprende en sus cuadros “Memorias del Siglo XX” facultando el grabado para convertirlo en pintura, o transformando un material pétreo como el granito para servir de soporte a una representativa serie de imágenes dentro de las esculturas en la instalación “Cubos de la memoria”, dotando a sus colores y estética de un sentido más pop.


Con su prioridad en torno a la ilustración, emplea representaciones y alusión al  pasado que construye con una aparente frescura gracias a recursos personales muy elaborados.

En el caso de la obra pictórica desarrolla escenografías fotográficas construidas en dramático blanco-negro, y reveladas sobre papel emulsionado a gran escala o de forma digital. A esa fuerza visual obtenida la personaliza con un impactante contraste a base de manchar la imagen fotográfica con tintas de encendidos tonos. Finalmente funde figuración y color usando barnices en complejos procedimientos polarizados que le adicionan fuerza matérica. El resultado es una atractiva red de texturas,  una extraña capa que provoca la intención de hacerse palpar para poder revelar su naturaleza.

Contraste en sus soportes, técnicas y también en su enigmática temática, ya que no son imágenes actuales sino recuerdos o ilusiones pasadas recogidas en fugaces momentos a personajes envueltos en escenas familiares, posados entrañables o de misterio. Mujeres, niños, familias, pandas de amigos, donde a cada ambiente se le asigna un color en relación a su historia, melancolía o recuerdos que dejan impregnados de su tono la secuencia, fragmentos de frías o cálidas miradas, expresiones, sombras o siluetas…

Lo que sabemos con certeza es que este joven artista acumula en su proyección importantes premios, trabajos, colaboraciones y exposiciones, en resumen un largo y fructífero recorrido consolidando su categoría la adquisición de obra por parte de coleccionistas, instituciones o museos.

Fany kano



Mirando dentro de las imágenes de la memoria del siglo XX, el trabajo de Jose María de la Rubia  basado en la fotografía, nos ofrece un espectáculo visual fundamentado en la realidad cuya innovación es una radical reflexión sobre la representación instantánea como medio que abre y posibilita una vuelta al espíritu de la pintura con fuertes connotaciones nostálgicas.

Su obra afronta los últimos movimientos artísticos bajo un personal punto de vista utilizando el documento como pintura, pero no como información banal de perfil consumista o testimonio de un concepto polemizando la naturaleza del arte, sino como vehículo que proyecta una nueva actividad.

Cuadros que recuperan fotografías de álbum familiar, de instantes emotivos, cruciales, intimistas…, y se vinculan a un complejo proceso técnico tras el autoanálisis formal desembocado en introspectivo lenguaje.

Tramas con personas aprehendidas en un interior de transparencias coloreadas revelando momentos vividos del siglo pasado, huellas marcadas en emulsionados soportes de papel o del recuerdo.

La muestra es una actuación sobre los parámetros de la memoria con la existencia del tiempo retenido y rescatado en imágenes, testimonios ajenos a la espera que el espectador se involucre en ellos y reconstruya un nuevo registro.

Para ello utiliza un tratamiento en cuyo proceso busca romper la realidad fotográfica con bloqueos de coloraciones traslúcidas estampadas a reserva mediante la impregnación de barnices y tintas en contraposición.

Las manchas, que diluyen los  contornos de las figuras consiguiendo extraños efectos de superficie brillante, crean a su vez redes y espacios intermedios de opacas saturaciones matéricas.

Trabajo difícil de encuadrar dentro de una disciplina, pero que explota como investigación plástica las nuevas posibilidades del recurso fotográfico sobre lienzo para volcar en su soporte esa actitud de pintura, logrando a través de la simbiosis de ambas técnicas, transferir la imagen grabada por medio de reproducción mecánica digital.

La instalación de esculturas “Cubos de la memoria” representa la apropiación de la imagen tridimensionalmente. Con sensaciones más expresionistas y estética de nuevas tendencias, esta se genera en la superficie de la piedra de granito con métodos que permite a la impresión pasar de su medio a otro totalmente distinto, extrayéndola del contexto inicial para instalarse en el nuevo material y adquirir así distinto aspecto o significado.

Cabría destacar en su obra el poder de la fotografía como presencia de una ausencia. Las figuras de sus representaciones convertidas en expresión fotosensible, cumplen el papel sujeto-objeto. El artista nos propone la relación, el documento es objeto, la conexión con el sujeto se perdió en el siglo XX…

Una reelectura de personajes en el tiempo con una escenografía de recuerdos.

Pilar López







 

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