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Juan Ramón Martín, exposición individual de 10 de enero al 11 de febrero de 2012.
Extracto de una carta a Iñigo Y. Desde hace tiempo voy buscando en la escultura y en otros órdenes del arte y la enseñanza conceptos que tienen que ver con la precisión, los ajustes íntimos, la exactitud y la concisión.
La escultura es la disciplina plástica que he elegido para expresar una visión particular del mundo. Una visión propia, interior. Ello me hace trabajar mucho todas las tardes. Dibujo, leo, proyecto, sueldo, compongo piezas, vuelvo a dibujar tratando de encontrar –cosa difícil- un lenguaje con el que expresar determinados alientos que son las partes fundamentales de las cosas; es un juego alegre en el que el proceso es casi siempre satisfactorio. . Decía Oteiza, en sus últimos y lúcidos años, que a él no le asustaba la hoja en blanco; el hecho creativo, poético, era placentero y encontraba en él un gran disfrute. No había más que escribir una palabra en el papel y esperar a que el significado fuera atrayendo otros sentidos de otras palabras, y así ir construyendo un poema, un pensamiento. Esta praxis que practicaba el maestro genera un diálogo entre tres: el significado de lo escrito, el escribiente y los significados nuevos por escribir. La palabra anima a las ideas que están por llegar. El texto se produce como una narración–fluido. Es una manera posible para la creación de un poema, en la que el impulso psicológico es guía para el resultado. Determinadas resonancias interiores a las palabras pueden llevar a espacios semánticos casuales, deseados o no. Expresionistas o surrealistas.
Últimamente estoy leyendo a una poeta rusa de principios del siglo XX, Anna Ajmátova. En un escrito en prosa viene a decir algo parecido: “Hacer conocer las palabras, hacerlas chocar, …” y continúa matizando “pero hay otro camino: es la precisión: cada palabra en el verso debe ocupar su sitio, como si estuviera allí hace mil años, para que el lector la oiga como si fuera la primea vez en su vida…”.
La escultura y la arquitectura que más me interesa se producen en el seno de una geometría concisa muy contenida, en la que el rigor y la exactitud juegan con el silencio. La construcción que propongo para mis obras, igual que ocurre en esa poesía, tiene la necesidad de producir piezas de gran limpieza, en las que cada parte de la obra justifique su posición y tamaño en un ensamble que parezca el más lógico, el más racional; cada parte debe ocupar el espacio preciso y debe dialogar con el resto de la obra y con la luz que la rodea.
El trabajo que presento en Material-Galería -esculturas, dibujos y grabados- es una selección de piezas realizadas en los últimos cinco años que se expresan en geometría pura y recogen la tradición del precisionismo, el suprematismo y la geometría fría.
Juan Ramón Martín Diciembre 2011 |